jueves, 27 de marzo de 2008

El listo y el listillo

Simplificando: Manuel Jové era un carpintero gallego que se pasó a la construcción. Trabajador desde los 16 años y emigrante a Alemania, después de quebrar dos veces, en 1993 por fin montó con dos amigos una empresa que derivó en imperio: Fadesa. Seleccionaba los terrenos, diseñaba las urbanizaciones, las construia y las vendía. Con la burbuja inmobiliaria se lo llevó crudo. España se le quedó pequeña y pasó a arrasar playas vírgenes en Marruecos y Portugal. Un tipo listo.

Fernando Martín se creía un tipo listo. El constructor madrileño, que comenzó en el mercado inmobiliario a principios de los 80 desde la base, tocó el cielo cuando llegó de rebote a la presidencia del Madrid. Y aunque tenía un paquete de acciones impresioante en Fenosa, BBVA y Santander y Telefónica, no era el mayor tiburón del ladrillo.

En 2006 Jové, el carpitenro gallego, vio que aquello no daba más de sí. Además, su hija había muerto dos años antes y no merecía la pensa seguir. Puso Fadesa en venta. En el mejor momento: con la burbuja a punto de reventar y los competidores cegados por el oro. Encontró a Martín, que picó el anzuelo con gusto. Pidió un préstamo de 4.000 millones de los que más de 2.000 fueron a manos de Jové y fundó Martinsa-Fadesa. El pez chico se había comido al grande.

Entonces Martín concedió una entrevista a El País que hoy hace reir a mandíbula batiente: "Hay que ganar tamaño para estar en el mundo. Y en los próximos años va a seguir habiendo concentración. El sector inmobiliario está muy atomizado: entre las seis constructoras más importantes se llevan el 70% de la obra civil. En cambio, de las 10 inmobiliarias más grandes no llegan al 6%. No puede ser que cualquier señor monte una inmobiliaria (...) Fadesa-Martinsa tendrá unos activos a 31 de diciembre de 12.963 millones de euros, de los que Fadesa aporta 10.536 y Martinsa 2.427 millones. Además tiene hecha la internacionalización, está en 13 países y 14 comunidades autónomas. Y cuenta con 26 millones de metros cuadrados edificables. Eso significa suelo para hacer 300.000 viviendas. Y tenemos precomercializadas ya 17.000 viviendas, lo que significa que tenemos asegurados los resultados de los próximos dos años. (...) El problema de financiación es nulo. El precio tiende a moderarse y que debería ir creciendo en torno al IPC, pero no va a bajar. Y la demanda va a mantenerse en el entorno de las 500.000 a 550.000 viviendas anuales y, de ésas, unas 80.000 serán de inmigrantes. Nada de pinchazo inmobiliario. Tenemos salud y salud boyante".

Dos años después Jové se ha hecho el rpincipal accionista del BBVA con el dinero que le pagó Martín, se ha comprado bodegas e invertido en el sector de la energía eólica. A costa de las hipotecas de una generación de españoles a los que vendió pisos a precio desorbitado se hizo un millonario respetable. Él no era un Pocero, ni Facundo Armero o Jesús Ger. Era un tipo listo. Hola lo sitúa en el quinto puesto de los ricos de España.

Dos años después, Martín está ahogado hasta el cuello. Y sólo su hipertrofiada deuda le salva de que los bancos le dejen caer. El lunes consiguió a última hora aplazar su deuda de 5.153 millones con los bancos, gran parte procedente del préstamo que pidió para comprar Fadesa. "Nada de pinchazo inmobiliario", dijo. El listo ya no habla.

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