martes, 11 de septiembre de 2007

"No hay nada tan molesto para el bienestar y el buen juicio como ver a un amigo hacerse rico"

Y, finalmente, la burbuja explotó. Artículo del catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona Antón Costas, hoy, en la edición de Cataluña de El País: "¿Por qué no se supo ver la realidad? Sucedía que los optimistas eran los que habían provocado la burbuja y se habían hecho ricos con ella. Y, como no hay peor ciego que el que no quiere ver, aquellos que tenían la obligación profesional y pública de vigilar el buen funcionamiento de los mercados y la salud de las instituciones financieras estaban tan implicados en la especulación con las nuevas innovaciones financieras relacionadas con la deuda hipotecaria que no supieron ver el peligro. (...) Una vez iniciada la burbuja especulativa, tiene una gran capacidad de contagio social, porque, como señaló Minsky, "no hay nada tan molesto para el bienestar y el buen juicio de una persona como ver a un amigo hacerse rico".

Recuerda a este reportaje del NYTimes de 2005 sobre la explosión de la burbuja inmobiliaria en Japón titulado, muy acertadamente, Las burbujas duelen. "Homeowners were among the biggest victims of the Japanese real estate bubble. In Japan's six largest cities, residential prices dropped 64 percent from 1991 to last year. By most estimates, millions of homebuyers took substantial losses on the largest purchase of their lives. (...)
Japan's experience teaches the need to be skeptical of that fundamental myth behind all asset bubbles: that prices will keep rising forever".
Vía albertonoguera, vía panedu, vía burbuja.info.

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