domingo, 12 de agosto de 2007

Que aquí no puede ocurrir

"Los datos hablan por sí solos y muestran una realidad muy dura para bastantes familias, que aprovecharon los bajos tipos de interés para invertir en un hogar. Hoy se calcula que hay millones de propietarios a punto de perder sus hogares porque no son capaces de soportar las nuevas condiciones que imponen los bancos. Muchos se apresuran a vender sus viviendas para cubrir deudas y vivir en alquiler con el efectivo que les quede.
La mayoría contrataron con sus bancos unas hipotecas de alto riesgo. Son préstamos que se concedieron a individuos con un historial de crédito dudoso, cuando los tipos de interés estaban por los suelos.

Surgieron así dos burbujas, una vinculada al mercado inmobiliario y otra al crédito. Y con los primeros síntomas de recesión en el sector de la vivienda y el alza de tipos de interés llegaron los problemas. "El sector de la vivienda creó una gran actividad económica y empleos en su entorno, y ahora se ha revertido el proceso", señala un economista. Los bancos empezaron a revisar las hipotecas y los propietarios comenzaron a dejar de pagar las cuotas mensuales, que con las penalizaciones por los retrasos empezaron a duplicarse o incluso triplicarse. Y comenzó la espiral.

Los precios de la vivienda están cayendo ahora a un ritmo que no se veía en años. La explosión de la primera burbuja inmobiliaria se unió a la del crédito y salpicó a los grandes bancos. Los expertos hablan de la creación de un efecto "pinza", en el que se encuentran atrapadas ahora las grandes entidades financieras que apostaron por este mercado durante el boom. En medio de esa doble burbuja quedaron también atrapados los grandes bancos".

Por increíble que parezca, el artículo original de EL PAÍS no habla de España, sino de Estados Unidos. Le he quitado las referencias a EE UU del texto original y la descripción se ajusta a la burbuja inmobiliaria en España y a lo que puede acabar pasando. Ah no, se me olvidaba que Aquí no puede ocurrir.

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