martes, 7 de agosto de 2007

Como Sicilia

Un giro decisivo, Andrea Camilleri (ediciones Salamandra, 2004, página 62).
El comisario Montalbano habla con el agente Fazio sobre la búsqueda de un desaparecido.

-De acuerdo. Pero ahora sabemos que sólo hay que visitar cinco pueblos.
-¿Cinco?
-¡Cinco, sí, señor! Ven a contarlos en el mapa.
-Dottore, los pueblos son ocho. A esos cinco hay que añadir Spigonella, Tricase y Bellavista.
Montalbano inclinó la cabeza sobre el mapa y la volvió a levantar.
-Este mapa es del año pasado, ¿por qué no aparecen?
-Son pueblos que han surgido de manera ilegal.
-¡Pueblos! Serán cuatro casas que...
Fazio lo interrumpió, negando con la cabeza.
-No, señor dottore, son auténticos pueblos. Los propietarios de las casas pagan al municipio el impuesto sobre bienes inmuebles. Disponen de alcantarillado, agua, electricidad y teléfono. Y cada año son más grandes. Saben que esas casas jamás serán derribadas, ningún político quiere perder votos. ¿Me explico? Después viene la recalificación, la anulación de sanciones y todos encantados de la vida. ¡No sabe usted la de chalets y casitas que han contruido en la primera línea de mar!
-¡Apártate de mi vista!- le ordenó Montalbano, enfurecido.
-Dottore, yo no tengo la culpa...

La buena noticia es que el urbanismo en la costa española (PSOE o PP, Cádiz o Valencia, siempre fuera de la ley) no es único. La mala es que la novela está ambientada en Sicilia.

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